Despenalización de las drogas: “En los no especializados la información sustituye al conocimiento: Albert Einstein”.
Marzo 2008.

Prof. Dr. Eduardo Kalina.
Segunda Parte. (1*)

Indudablemente que el consumo abusivo de substancias “psico- neuro-bio-socio- tóxicas”, que es como proponemos deben denominarse, está aumentando vertiginosamente en todos los grupos etarios y en todas las clases sociales, a lo largo y a lo ancho de nuestro país.

Ningún ciudadano ignora esta realidad, excepto nuestros últimos gobiernos que gradualmente fueron reduciendo los presupuestos del organismo competente, nos referimos al “Sedronar”, e inclusive el gobierno actual, recientemente a través del ministro Dr. Aníbal Fernández, ha vuelto a plantear a la sociedad, la gran solución: “Despenalizar el consumo de drogas”, tal como lo hizo anteriormente la senadora Diana Conti.

Además se nombró una “Comisión de Expertos” entre los cuales no se encuentra ningún investigador en el campo de la neurociencia, ni ningún especialista en drogas que haya trabajado sobre las consecuencias en la biología humana del uso de estas “substancias”, ni ningún médico psiquiátra especializado en drogas.

¿Puede la población respetar y creer a personas que carecen de antecedentes en la materia, excepto en lo legal y psico-social, en un momento de nuestra historia en el cual las adicciones a las drogas “psico- neuro-bio-socio- tóxicas”, ya constituyen una epidemia nacional, con severas consecuencias tanto para la salud, como para la seguridad de la población?

Por supuesto que la respuesta es No, pero el gobierno sigue ignorando ésta tragedia que en un futuro inmediato y mediato tendrá consecuencias con costos altísimos, inclusive a nivel económico – políticos, que son los únicos temas que ocupan a nuestra dirigencia, ya que lamentablemente solo se opera con una visión, exclusivamente presentista. No existe el futuro para ellos.

Al respecto recordamos que desde una concepción política, Sir Winston Churchill enseñaba: “Siempre debemos mirar mapas grandes”.

En nuestro país donde se dejó crecer el mal sin aplicar las leyes correspondientes o haciéndolo parcialmente y muy mal surgió – primero una nueva estadista-, la Senadora Nacional por el Frepaso, la Dra. Diana Conti, que ante semejante panorama propuso, años atrás, “la despenalización del consumo de estupefacientes para uso personal “agregando, “el hecho no será punible”.

Ante la complejísima situación que estamos viviendo, el error, para la Senadora Dra. Conti, y para el Ministro Fernández ahora, reside en que según la ley que actualmente rige, solo se castiga a los consumidores y en ningún momento, ni ella ni otros parlamentarios, políticos y socialistas, etc. que sostienen criterios similares, mencionan que la ley que quieren modificar definitivamente habilita a los jueces a dar la opción al que consume una droga, a tratarse o sino recibir una sanción por cometer una acto ilegal.

Seguramente hubo muchos casos que recibieron condenas injustamente, pero ¿Cuántas personas, especialmente jóvenes, fueron de ésta forma al tratamiento y se rehabilitaron y hoy en día son personas normales e inclusive muchos de ellos se incorporaron al trabajo de rehabilitar adictos a partir de la experiencia que adquirieron durante sus propios tratamientos? Muchísimos y gracias a esa ley que aun nos rige aunque, con el agragado de la despenalización del consumo, pudimos tratarlos y aunque coincidimos que es necesario prevenir los abusos policiales y judiciales, discordamos en que esto se logre despenalizando, pues a nuestro criterio lo que vamos a conseguir es una mayor banalización de un tema que insistimos ya tiene las características de una epidemia nacional. Con el agravante que su implantación significaría además echar por tierra todo el trabajo que desde hace años vienen realizando diferentes organismos estatales y organizaciones no gubernamentales involucrados en la lucha contra el tabaquismo, pues al legitimar fumar marihuana, a nuestro criterio, se deroga automáticamente por una nueva ley nacional, todas las medidas promulgadas para controlar el tabaquismo.

Señores “despenalizadores”, en una “Reunión de Expertos” convocada por la Oficina Sanitaria Panamericana (OPS), y llevada a cabo en
Washington, USA entre el 9 y 11 de enero de 1999, a la que coincidimos el Dr. Diego Perazzo, distinguido cancerólogo argentino y quien firma ésta nota, definimos al tabaquismo como:

“Una adicción prevenible, controlable y tratable”

Fumar el tabaco denominado marihuana reúne todas las condiciones de una adicción, y para el conocimiento de todos, les informamos, que en la revista mensual “Journal of the American Psychiatric Asociattion, “órgano oficial de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), correspondiente al mes de noviembre del año 2004, Nro. 11 del Volumen 161- páginas 1967 a 1977, los Dres. Budney, Hughes, Moore y Vandney, en un artículo denominado “Revisión de los conocimientos acerca de la validez y significado del Síndrome de Abstinencia al Cannabis” concluyen: “A partir de la convergencia de estudios clínicos y de laboratorio, surge en forma confiable que existe el síndrome de abstinencia al discontinuar el consumo crónico de marihuana o de tetrahidrocannabinol. Los síntomas más comunes son emocionales y en la conducta, el apetito cambia, se pierde peso y los malestares físicos son frecuentemente reportados. El comienzo y el curso que sigue ésta sintomatología es igual al de otros síndromes de abstinencia registrados con las otras substancias. La magnitud y severidad de éstos síntomas sugieren que éste síndrome tiene importancia clínica”.

Esta breve síntesis es para equiparar marihuana con tabaco y otras drogas, y criticar la banalización del conocimiento científico, ya que los fundamentos que esgrimen son producto de una mínima y superficial información que como lo postula Einstein, en éste caso “sustituye al conocimiento”.

Nos referimos a los argumentos acerca de lo que significan éstas substancias para la salud individual y social, no a la parte legal, tema sobre el cual nos colocamos en la posición de ciudadanos solamente informados, pero si los fundamentos legales se apoyan en conocimientos erróneos, nuestra crítica se centrará en éste aspecto del tema y no en apreciaciones sobre el artículo 19 de nuestra Carta Magna.

Los despenalizadores creen que así se aliviará el trabajo de los jueces y el presupuesto judicial. Además se apoyan en el artículo 19 de la Constitución Nacional que dice: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y la moral pública , ni perjudiquen a un tercero están solo reservadas a Dios y exentos de la autoridad de los magistrados”.

Pues bien legitimar el uso de cocaína, substancia a la que desde 1994 sugerimos denominar como la “droga de la amoralidad “por sus efectos destructivos sobre el lóbulo frontal del cerebro humano, sede de la ética y la moral y de nuestra capacidad de ser civilizados, convierte a las personas, sobretodo a los más jóvenes en seres asociales lo cual al legitimarlo estamos contradiciendo lo que se enuncia en nuestra Carta Magna.

Cocaína, especialmente como “pasta básica” es la droga más antisocial de las drogas que conocemos hasta el momento.

Stevenson era cocainómano y en su libro: “El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde” narra el proceso de degradación que sufrió el personaje “Dr. Jeckyll”, “al experimentar con unos polvos” que él compraba para uso personal. La lectura de su memorable obra, es de por sí un documento que se debe estudiar antes de despenalizar el consumo de esta “siniestra substancia”.

Casi todos los ladrones y asesinos de la actualidad en nuestro país también lo hacen y sin duda alguna, cocaína es el combustible esencial de las conductas que generan el estado de inseguridad que vivimos los argentinos.

Somos los terceros perjudicados.

Si Uds. no me creen pregunten a las víctimas de “la inseguridad” acerca de éste tema.

El incremento notable en la violencia en el tráfico, no solo es por el alcohol. También es consecuencia de los que dirigen “fumados con marihuana” o “tronados con cocaína”, etc. Ellos los propios consumidores dicen “está de la cabeza “o “está de la nuca”, “le falta un jugador”, etc, y mucho mas grave cuando asocian el consumo de éstas “substancias” con alcohol, conducta que en nuestro medio ya es la norma. Esta afirmación vale inclusive para el consumo de “éxtasis”, droga “psico- neuro- bio- socio-tóxicas” que en los primeros tiempos de su difusión en nuestro medio se hizo famosa porque “había que tomarla con agua mineral”.

Esto ya es historia, se la toma con cerveza y se “baja” con whisky, tequila, etc.

Al respecto en el texto “pro - despenalización” de la Senadora Conti, dice:” Consideramos en contrario que la libertad individual incluye la posibilidad de la autolesión, siempre que no importe un daño a terceros”.

Esta posición nos parece de ciencia ficción. ¿Es que la Senadora y los otros despenalizadores ni siquiera leen los diarios? ¿No saben lo que ocurre en la noche del país con personas sobre todo los jóvenes drogados? ¿ignoran la violencia que se genera noche a noche en los “boliches”? ¿desconocen los componentes psicóticos que inducen las autolesiones?

Los despenalizadores tratan de desvalorizar la legislación actual porque resultó ineficiente, y nosotros respondemos: porque no se cumple ni se la hace cumplir como ocurre con la mayor parte de las leyes.

Esta ley actual tiene defectos y debe ser mejorada, pero como el tema es difícil proponen despenalizar el consumo personal o sea banalizar el tema, más de lo que ya está.

Pero no están solos, ni en nuestro país ni en el resto del mundo.

Economistas, músicos, políticos, escritores, legistas, proponen lo mismo y al respecto en un debate sobre éste tema realizado en un congreso europeo sobre “legislación y drogas“, ante éste tipo de argumentos, el jefe de Policía de Estocolmo, dijo: “Señores propongo legalizar los asaltos a los bancos porque en todos lados es difícil controlarlos”. Sin comentarios proseguimos.

Los profesionales “especialistas” en el tema drogas raramente somos consultados: ¿Llamativo verdad?, ya que la mayor parte estamos en contra de toda medida legal que banalice el tema. Al respecto el remate genial lo ofrece la Senadora Dra. Conti cuando dice:

“No se encuentra probado, ni mucho menos , que la prevención penal de la tenencia y aún de la adicción, sea el remedio eficiente para el problema que plantean las drogas”.

Antes de seguir aclaramos que nosotros no estamos de acuerdo con la posición, de que ésta vía – la prevención penal – sea “la vía”. Es solo una parte de los recursos que la sociedad debe contar para la lucha contra las drogas , tema complejo y multideterminado, razón por la cual también requiere respuestas múltiples, armonizadas y aplicadas durante un prolongado período de tiempo por equipos idóneos , no por personajes ocasionales que no merecen el respeto de la comunidad.

Seguimos con la reflexión “suprema” de la Senadora Dra. Conti:

“Por el contrario, tal tesis es discutida en la actualidad por quienes sostienen que las causas de la adicción son de origen múltiple y que la sola forma de atacarla es mediante la corrección de las alteraciones socio- económicas de la sociedad contemporánea”.

“Quienes se inclinan hacia ésta tesis no creen que la incriminación del toxicómano ayude a su tratamiento y por el contrario se inclinan por sistemas que impongan los tratamientos de desintoxicación como los que han sido adoptados por algunos países europeos”.

Esta posición es sorprendente¸ casi tanto como los argumentos de los estudiantes de las facultades de filosofía, psicología, etc, que atribuyen solamente “a la crisis socio-económica su condición de “fumadores de marihuana”.

El populismo de izquierda piensa igual. Las razones de las epidemia son la desigualdades socio- económicas de nuestra población. ¿Pero en Suecia, Noruega, Dinamarca, Holanda, la desigualdad es igual a la que vivimos en la Argentina?

No Señores Despenalizadores, son países altamente desarrollados y algunos socializados, y las adicciones también tienen lugar en sus poblaciones y las medidas que ellos toman no siempre son las adecuadas y mucho menos posible de ser extrapoladas a países como el nuestro, donde la mayoría de las leyes, reiteramos, existen pero no se cumplen ni se hace nada para que se cumplan.

Desde el punto de vista económico, el ex Ministro de economía, Dr. Lavagna, cuando era un ciudadano que no se ocupaba de ningún cargo político, nos referimos a una declaración publicada en los diarios hace alrededor de 20 años atrás, acerca de la legalización del comercio de las drogas, destacó su opinión contraria a un tipo de medida, que fundamentó atenta contra el libre comercio , ya que legitima tener “poblaciones cautivas”, como lo hacen las firmas tabacaleras que cargan los cigarrillos con un alto tenor de nicotina que induce dependencias gravemente lesivas, tanto para los usuarios como para los fumadores pasivos, y costosísimos para toda la sociedad, agregamos nosotros y nuestros parlamentarios nunca han tenido tiempo para reunirse y reglamentar una ley, como ya existe en la mayor parte de los países del mundo desarrollado, y en algunos vecinos como Brasil, que determine el límite al tenor de nicotina que vuelve mas adictivas a las marcas de cigarrillos que mas se venden para ser fumadas en nuestro país.

Dramático verdad, existe una ley pero no está reglamentada a pesar de que las tabacaleras son industrias reconocidas que forman parte del juego social.

En cambio la despenalización legitimaría el consumo de estupefacientes de fuentes totalmente ignotas. ¿Es posible creer en esta utopía?

No es difícil suponer que voces ilustradas propondrán como muchos ya lo hicieron que el Estado debe ocuparse de vender éstas drogas, tema que es tan absurdo que ni la ciencia ficción podría crear el modelo. Nuestro ineficiente y bastante corrumpido aparato estatal, dedicado a la producción y venta de substancias “psico- neuro- bio- socio- tóxicas”, suena a “Sadoma y Gomerra”.

¿Saben Uds. Señores Despenalizadores, que cuanto mayor es la aspiración del tabaco, más carcinogenético resulta? Pues bien, la marihuana para “uso personal” debe fumarse aspirando profundamente y hasta el final del cigarrillo, e inclusive desarrollan técnicas para fumarse “la tuca”*2 reteniendo el humo en los pulmones para que se absorba mejor.

Este solo movimiento duplica la presencia de hidrocarburos policíclicos altamente carcinogenéticos, y también se produce la incorporación masiva de benzopireno, el principal agente del cáncer de pulmón //. Ya que su posición es económico- político- legalista, les preguntamos ¿es saludable, necesario y barato para el futuro de ésta Nación, despenalizar y luego el paso directo , legalizar el consumo de estupefacientes para “uso personal”?. ¿No sería mejor corregir los errores que se evidenciaron en los años que rige ésta ley, y legislar sobre éste tema, fomentando medidas globales para que la lucha contra éstas prácticas sea efectiva?.

¿Conocen Uds. que la cantidad de personas jóvenes que presentan descompensaciones psicóticas por los efectos tóxicos que produce la marihuana sobre la química cerebral?

¿Les han informado sobre la acción amotivacional – léase inductora a la manía de esta droga que Uds. proponen facilitar el consumo? ¿conocen Uds. los daños que se registran en las funciones cognitivas de los usuarios a nivel concentración, atención, memoria, juicio de realidad, capacidad de discriminar entre realidad interna, o sea la fantasía y la realidad externa?.

Señores despenalizadores, Uds. están proponiendo la antítesis de lo que hace el “Anmat”, organismo nacional dedicado al estricto control de los medicamento que se venden en nuestro país. Si su proyecto se aprueba el gobierno debe cerrar el “Anmat” y que cada uno de los ciudadanos sea responsable de lo que consume para uso personal. Así ahorraremos mucho dinero que se podrá dedicar a la lucha contra el narcotráfico y a re habilitar adictos, como proponen los despenalizadores con los ahorros que producirán los cambios que ellos indican.

¿Tiene sentido esta posición economicista?

Señores despenalizadores terminamos este artículo que tiene el carácter de una carta abierta, recordándole que la palabra adicción proviene del latín adictum, y se refiere a la condición de escavitud. En la antigua Roma cuando una persona no podía pagar una deuda, lo hacía entregando su libertad, pasaba a ser un “adictum”.

Adicto significa esclavo.

El Dr. Fouquet en 1951 definió al alcoholismo: “como la pérdida de la libertad frente al alcohol”. Esta definición es extensiva a las otras “substancias”.

¿Es posible que el parlamento argentino en pleno siglo XXI reinstale la legitimación de la esclavitud?, posición que hoy también sustentan las izquierdas, como aporte a la libertad del ser humano.

Que Dios y la Patria se los demanden.

Prof. Dr. Eduardo Kalina
Médico Especialista en Psiquiatría.

Prof. Titular del Post- Grado en Adicciones de la Universidad del Salvador de la materia: “Neurobiología y Farmacoterapéutica de las Adicciones”

Master en Adicciones.

70 años. Casado. 3 hijos y 2 nietos y 47 años de práctica médica pues me recibí el 25 de enero de 1961.

1* La primer parte fue publicada por “Perfil” el domingo 16 de Marzo de 2008.

2* En la jerga de los adictos se denomina así a la parte inferior del cigarrillo de marihuana.